Acabo de llegar de dejar a mi hombre en su hotel… dulce hotel… (por cierto Karate, ya noté la dierencia ahora sí jaja, papasito!! no le podía quitar las manos de encima) fuimos a cenar a un lugar curadillo, al que nunca habíamos ido, llego y no veo a nadie conocido, no es como antes, en mi época preparatoriana que siempre encontraba gente conocida a donde sea que fuera en mi ranchito. Ahora los preparatorianos tienen rostros diferentes y mis amigos de aquel entonces están en otras ciudades… viviendo mejores vidas o al menos eso espero, y yo aquí sola en esta ciudad, entre tanto desconocido. Pues como iba diciendo, llego al restaurante, me siento y noto que la gente se nos queda viendo, lo normal… a la gente le parece un espectáculo digno de admiración el hecho de que alguien entre a cualquier lugar. En mi experiencia, la mecánica es más o menos la siguiente: Entras, voltean todos al mismo tiempo como si estuvieran esperando a alguien que se parece a tí, te ven de pies a cabeza y cuando los volteas a ver a los ojos, te voltean la cara. Raro. Sigo estudiando el por qué de este extraño fenómeno.
Decía… algunas de esas miradas se pierden cuando te sientas, sin embargo; algunas siguieron sobre mí, luego veo que una de ellas era aquella vieja conocida de la infancia que jamás hubiera reconocido de no ser por que me agregó a facebook unos meses atrás. También el tipo que está amenizando el lugar con música de trova y su guitarra se me hace conocido... claro!! es aquel vocalista de un grupo local de ska de mis tiempos preparatorianos, los charlestones, y también muy amigo de uno de mis exvatillos.
Es bien raro volver a una ciudad donde no había estado desde casi 10 años. La gente no es la misma, bueno, siguen igual de ojetes y fantoches pero no son los mismos. Y es mucho más raro volver a ver a esa gente que no ves desde hace más de 10 años, con kilos de más y cabellos de menos. Ellos tan jodidos y una que sigue igualita jajaja… según yo, claro, ellos podrán decir lo mismo.
Tambien empecé a sentir algo de nostalgia por la muerte de mi espíritu idealista, se fue enfermando tan paulatinamente que ni me di cuenta, y ahora tengo problemas encontrándolo y me abandona en situaciones clave. Qué fue de aquella yo que no le importaba arreglarse para salir a cenar mientras todas las demás iban de bucle planchado y tacones???… sigo siendo la misma que va a todos lados de tenis y pantalones rotos pero esta vez es diferente, de repente me encontré pequeña junto a tres morras maquillándose en el baño, 10 años más jóvenes que yo, 10 cm más altas, hermosas…
A veces trato de encajar entre mi mundo y el mundo que me rodea, no sé para qué, lo siento como una necesidad pero no termino de comprender por qué. Creo que el esforzarme tanto en vano me termina descepcionando más. Siento que no soy yo, otra persona se apodera de mi cabeza como esos extraterrestres que pilotean personas o como un desorden de personalidad múltiple, pero en alguien que lo hace consientemente.
Entre estas personalidades está la profesionista analítica y racional que quiere salvar el mundo, la culera irrespetuosa enojada con todo y con todos, la madre que mete las manos al fuego por su hijo, la adicta al WoW que le vale madre el mundo por jugar un rato, la calientalonches que enseña las nalgas por internet, la que se quisiera ir de esta ciudad y al mismo tiempo quedarse, y otras tantas… en qué otra dimensión de tiempo y espacio podría combinar a todas ellas sin dejar de ser alguna??? cada una canaliza diferentes aspectos de mi vida, pero ponerlas juntas es todo un caos. Me imagino que si tratara de combinarlas resultaría algo más o menos así:
jeej sólo faltaría la laptop en la cama corriendo WoW y que esa persona que se ve reflejada en el espejo sea alguno de mis futuros alumnos esperando asesorías…

